sábado 27 de octubre de 2007

La influencia de las encuestas y el uso responsable del voto


Ivan Abreu Sojo en su artículo “El valor de las encuestas de opinión pública” entra a analizar las diferentes situaciones que se presentan por la actividad electoral, que no es vista como la expresión de la opinión pública en sí sino como uno de los elementos que la constituyen.


En nuestro país se hacen notar las empresas “especializadas” en sondeos y sistematización en los tiempos en que la lucha política se centra en la posibilidad de entrar al sistema que se supone garantizará el lugar de la democracia en nuestra sociedad. Claro que mucho de lo dicho se desecha, de ahí que la corrupción sea la constante y por ende, una circunstancia que va alejando a las personas (votantes) de todas las actividades políticas.


Mentiras y/o promesas tan distantes de la realidad que buscan asegurar un puesto son tenidas en cuenta como verdades, algunas veces porque son muy bien tapadas, otras porque simplemente se apoyan en la memoria efímera colombiana, donde todo puede ser o no ser. Aquí el tiempo lo cubre casi todo.


Estamos en tiempos de elecciones y la actividad especulativa se alborota; todo es apoyado en las encuestas, éstas son tomadas muchas veces como la concentración de la verdad sobre quienes tendrán el poder, sin embargo pueden ser interpretadas de acuerdo con un sinnúmero de intereses.


Hay quienes dirán que las encuestas cumplen un papel de aproximación, de previsión de posibles resultados electorales, sin embargo, creo que no son simples instrumentos para la toma de decisiones, también tienen efectos importantes.


¿Cómo no va a ser más permeable una persona que tiene como fuente de información un canal de comunicación que le presenta a los posibles ganadores y perdedores?


A partir de los resultados puede haber variaciones, puede ser entonces que como votante no haya decidido a quién apoyar, sin embargo veo en un medio que hay dos personajes que puntean y que presentan dos formas de gobierno con particularidades con las que me identifico, o también, puede ser que por tratar de evitar que gane quien no me gusta vote por el competidor enfrentado más fuerte.


En Medellín las cosas no dejan de ser interesantes al respecto: mientras los dos principales candidatos son Luís Pérez y Alonso Salazar, habrá una división que obedece a diferentes factores: mientras el primero tiene la referencia de su antigua administración, el segundo toma la administración saliente como referencia. Dos posiciones basadas en lo anterior pero con trasfondos bien particulares, el detalle a notar entonces es el grado de legalidad que hay detrás y la capacidad de los ciudadanos de notarla.


Todo ese orgullo por puntear en las encuestas puede ser contraproducente, porque como bien explica Abreu:


Otro efecto que se ha mencionado es el de la disminución de los votantes, pues allí donde una elección aparece clara según las encuestas, mucha gente deja de ir a votar. Este efecto ha sido analizado en el contexto de lo que se denomina ahora la horse-race (carrera de caballos); el foco en la carrera de caballos de las encuestas ha causado un declive del interés en la elección, por lo menos en Estados Unidos.


Teniendo en cuenta esto, es posible que haya resultados inesperados y que los que estén a favor del candidato que puntea reciban una sorpresa en los resultados definitivos.


Lo que hemos visto últimamente, ante la gran acogida que ha tenido Salazar y el respaldo demostrado por grandes personalidades, es un cierto clima de tensión y preocupación de otros candidatos, que han usado las encuestas como herramientas propagandísticas y no como herramientas de información, al respecto Abreu dice:


La función de las encuestas de opinión pública es servir de insumo para la toma de decisiones, esto es cierto también para el caso particular de las encuestas electorales. No obstante, y particularmente para el último caso, han devenido en instrumentos de propaganda y de información dirigida para tratar de crear climas de opinión favorables a un candidato. La base de este uso podemos hallarla en principio en la regla de la propaganda de la unanimidad y el contagio, según los términos del estudio clásico de Domenach. Un approach para explicar teóricamente el efecto de este uso de las encuestas podría encontrarse en la teoría de la espiral del silencio, de Noelle-Neumann, según lo cual las personas tienden a formar sus opiniones viendo en el medio ambiente cuál es la opinión dominante y se adaptan a ella para no aislarse.


Esperemos entonces que las personas no caigan en esa espiral del silencio y que usen todos los argumentos que han permitido ver todo este proceso como oportunidad de cuestionamiento sobre una realidad que necesita que tomemos parte.


Este asunto de las encuestas y su influencia es entre sospechoso y gratificante porque muchas sensaciones del proceso son producto de lo presentado en ellas. El candidato Pérez, por ejemplo, se ufana de tener el respaldo de la gente por lo indicado en las encuestas, donde aparece como ganador. Esto sin duda crea un cierto pesimismo para los que no queremos ver de nuevo a la ciudad en malas manos, queriendo decir esto que es evidente lo que ha pasado en Medellín a partir de la administración de los últimos gobernantes, unos caracterizados por el desvío de recursos, otros por no atender los problemas urgentes de las comunidades, otros por inversiones dudosas, otros que conjugan todo lo anterior y el último (Fajardo) con grandes resultados en cuanto a satisfacción de necesidades reales y a procesos transparentes en manejo de recursos públicos y otros procesos.


Hay que permitir la continuidad cuando es oportuna, sin embargo, creo que más que continuar con lo mismo, hay que abrir espacios para conseguir más y mejores soluciones y oportunidades, tal vez eso es lo que no se difundió mucho en la campaña de Salazar, esa opción, que si bien cuenta con la anterior administración, puede ofrecer nuevas garantías y propuestas innovadoras que salgan de un personaje tan notable como este escritor.


Tan solo queda esperar y creer que se logró llegar a un buen número de ciudadanos que se están cuestionando sobre el presente y futuro de Medellín y que tomarán su voto como oportunidad para dejar que personas responsables adelanten, con la participación de todos, proyectos que beneficien y que traigan consigo mejores condiciones para nuestra sociedad. Hay que tener cuidado de no desperdiciar el voto, es importante pensar pues lo que pase el día de las elecciones es definitivo.


Fuente de apoyo:

ABREU, Iván. 1999. “El valor de las encuestas de opinión pública”. En: Revista Latina de Comunicación Social, número 15, de marzo de 1999, La Laguna (Tenerife), en la siguiente dirección electrónica (URL):

http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999c/124ivan.htm

2 comentarios:

medea dijo...

Creo que ya lo he notado en varias elecciones, en Costa Rica y ahora acá.

cuando las encuestas dicen que el gane es de Fulanito, el resultado es a favor de Menganito.

Como que la gente que iba a votar por Fulanito se siente segura en que va a ganar y si se les presenta algo durante el día, no van a votar, porque de por sí, va a ganar. En cambio, la facción de Menganito se asusta, y van todos en tropel a votar.

Admin.C dijo...

Hola Medea.

Sí, muchas veces el exceso de confianza tiene consecuencias como las vistas en Medellín.

Hay que tener en cuenta además otros factores como la superficialidad de las encuestas con sus pequeños universos, puede que muchas veces acierten, pero con esto hay más razones para entender que se trata de un pronóstico no garantizado y por lo tanto no significa que deba haber más confianza de la necesaria o creerse más por lo resultados.

Un saludo
Gracias por el comentario.