Síndrome de la hoja en blanco….
Por: Pablo A. Rendón V.
Pronunciar correctamente una palabra y utilizar como es debido los signos de puntuación hace parte de lo que de manera continua se refiere a una buena lectura, sin embargo, esto no lo es todo, de hecho podría decirse que es apenas una primera parte en la formación de un verdadero lector.
La comprensión es el hilo fundamental de quien lee y por ello, la concentración hace parte obligada del proceso de tomar un texto y pasar los ojos por cada una de las letras que conforman una palabra, una frase, un párrafo y por supuesto, una idea. Es por esta razón que no basta con entender el título del libro, aunque esto no siempre se hace (incluso hay ocasiones en que ni se lee), es necesario manifestar un interés, preocuparse por lo que realmente el autor quiere transmitir y disponerse concientemente a recibir una cantidad de información que bien puede ser utilizada para crecer en conocimiento o simplemente para ocupar un espacio de tiempo.
En los años 70´s Estanislao Zuleta escribió acerca del arte o la acción de leer, precisamente con el título Sobre la lectura, hizo un acercamiento a esta actividad acercándose a Nietzsche, quien afirma que ante cualquier lectura es necesario “interpretar, si no, no entendemos nada”[1] y es aquí donde se inicia una problemática para este comunicador en formación. Por supuesto que no es de esperar que todo llegue al lector de manera “desmenuzada” o “masticada” y es claro que se debe realizar un esfuerzo por comprender el mensaje, pero la concepción de que impera la necesidad de estar pensando siempre de forma abstracta para comprender un texto no es considerada como la más viable.
Zuleta hace especial referencia a que cualquier escritor debe utilizar un código común para que sus lectores inicien o den el primer paso hacia la comprensión, esto es realmente importante, pero no debe dejar todo en las manos o en el pensamiento de quien lee para que su idea sea aceptada y/o valorada o por lo menos discutida objetivamente. No es fácil elaborar un texto que no sea digerible o comprensible, pero esa es exactamente la función de un comunicador: ser capaz de transmitir un mensaje de la manera más ágil y veraz posible. Y no es que sea simplista, pero la idea debe ser explícita ya que la lectura no debe excluir, por el contrario, debe invitar a que cada vez más personas se interesen por recibir lo que el escritor quiere transmitir y para lograrlo la sencillez es la clave fundamental.
Por eso, cuando se habla de buscar el código común, se trata de hallar la forma en que cada uno interpreta el mensaje, y es justo allí cuando empieza el problema, o mejor, nace la pregunta ¿cómo se reconoce un buen escritor? Según Zuleta no sabemos leer, no sabemos interpretar, no sabemos entender el código que maneja el autor, pero esto no podría ser del todo cierto, pues cada individuo es independiente en su pensamiento y por tanto puede darle determinada interpretación de acuerdo con sus conocimientos previos, su disposición hacia el tema y su capacidad de asimilación de contenidos.
Como en el cine, para ver mejor una película es necesario conocer la historia del director, su vida, su filmografía, su estilo. En este caso es interesante conocer un poco al autor y saber cual es su línea de trabajo para reconocer realmente sobre qué está escribiendo.
El autor de Sobre la lectura dice que no se trata de entender términos si no de comprender párrafos y esto tiene sentido. Sin embargo no es lo ideal para un comunicador. Como está escrito unas líneas arriba, el comunicador debe hacerse entender, debe hacer que su mensaje llegue a la mayor cantidad de gente de forma clara y concisa, sin necesidad de redundar en términos o utilizar diferentes expresiones para dar una idea, esa es la función de un comunicador y ese es nuestro papel.
¿Acaso no existen los malos escritores? Con este título no quiero decir que las lecturas densas, difíciles de entender o analizar sean obra de personas que no escriben correctamente. Pero Zuleta nos dice que quién no entiende una lectura es porque no sabe leer; yo pensaría mejor que el texto es sumamente complejo o está mal escrito. No es gratuito que siempre se nos exija una coherencia y concordancia en lo que escribimos. Es cierto que siempre se debe profundizar y analizar detalladamente los planteamientos del autor, pero este no es un ser todopoderoso para dejar por sentado que todo lo que escribe está bien escrito.
De eso se trata exactamente, de interpretar. Algunas interpretaciones pueden ser buenas, algunas malas, algunas pueden coincidir exactamente con lo que el autor quiso expresar o pensó al momento de escribir, algunas todo lo contrario, pero el hecho de encontrar un sentido y hallar respuestas a un interrogante es mas que suficiente para sentirse orgulloso de una lectura, e incluso, puede convertirse en un impresionante hallazgo personal por el hecho de dar una interpretación diferente a la que todos comparten sobre determinado libro.
Queda un interrogante (y no se a quién le corresponde dar respuesta): ¿Qué quiere decir Estanislao Zuleta cuando se refiere a un libro serio? ¿Sea cuál sea la temática, no todo libro es un trabajo serio de cualquier escritor?
Pronunciar correctamente una palabra y utilizar como es debido los signos de puntuación hace parte de lo que de manera continua se refiere a una buena lectura, sin embargo, esto no lo es todo, de hecho podría decirse que es apenas una primera parte en la formación de un verdadero lector.
La comprensión es el hilo fundamental de quien lee y por ello, la concentración hace parte obligada del proceso de tomar un texto y pasar los ojos por cada una de las letras que conforman una palabra, una frase, un párrafo y por supuesto, una idea. Es por esta razón que no basta con entender el título del libro, aunque esto no siempre se hace (incluso hay ocasiones en que ni se lee), es necesario manifestar un interés, preocuparse por lo que realmente el autor quiere transmitir y disponerse concientemente a recibir una cantidad de información que bien puede ser utilizada para crecer en conocimiento o simplemente para ocupar un espacio de tiempo.
En los años 70´s Estanislao Zuleta escribió acerca del arte o la acción de leer, precisamente con el título Sobre la lectura, hizo un acercamiento a esta actividad acercándose a Nietzsche, quien afirma que ante cualquier lectura es necesario “interpretar, si no, no entendemos nada”[1] y es aquí donde se inicia una problemática para este comunicador en formación. Por supuesto que no es de esperar que todo llegue al lector de manera “desmenuzada” o “masticada” y es claro que se debe realizar un esfuerzo por comprender el mensaje, pero la concepción de que impera la necesidad de estar pensando siempre de forma abstracta para comprender un texto no es considerada como la más viable.
Zuleta hace especial referencia a que cualquier escritor debe utilizar un código común para que sus lectores inicien o den el primer paso hacia la comprensión, esto es realmente importante, pero no debe dejar todo en las manos o en el pensamiento de quien lee para que su idea sea aceptada y/o valorada o por lo menos discutida objetivamente. No es fácil elaborar un texto que no sea digerible o comprensible, pero esa es exactamente la función de un comunicador: ser capaz de transmitir un mensaje de la manera más ágil y veraz posible. Y no es que sea simplista, pero la idea debe ser explícita ya que la lectura no debe excluir, por el contrario, debe invitar a que cada vez más personas se interesen por recibir lo que el escritor quiere transmitir y para lograrlo la sencillez es la clave fundamental.
Por eso, cuando se habla de buscar el código común, se trata de hallar la forma en que cada uno interpreta el mensaje, y es justo allí cuando empieza el problema, o mejor, nace la pregunta ¿cómo se reconoce un buen escritor? Según Zuleta no sabemos leer, no sabemos interpretar, no sabemos entender el código que maneja el autor, pero esto no podría ser del todo cierto, pues cada individuo es independiente en su pensamiento y por tanto puede darle determinada interpretación de acuerdo con sus conocimientos previos, su disposición hacia el tema y su capacidad de asimilación de contenidos.
Como en el cine, para ver mejor una película es necesario conocer la historia del director, su vida, su filmografía, su estilo. En este caso es interesante conocer un poco al autor y saber cual es su línea de trabajo para reconocer realmente sobre qué está escribiendo.
El autor de Sobre la lectura dice que no se trata de entender términos si no de comprender párrafos y esto tiene sentido. Sin embargo no es lo ideal para un comunicador. Como está escrito unas líneas arriba, el comunicador debe hacerse entender, debe hacer que su mensaje llegue a la mayor cantidad de gente de forma clara y concisa, sin necesidad de redundar en términos o utilizar diferentes expresiones para dar una idea, esa es la función de un comunicador y ese es nuestro papel.
¿Acaso no existen los malos escritores? Con este título no quiero decir que las lecturas densas, difíciles de entender o analizar sean obra de personas que no escriben correctamente. Pero Zuleta nos dice que quién no entiende una lectura es porque no sabe leer; yo pensaría mejor que el texto es sumamente complejo o está mal escrito. No es gratuito que siempre se nos exija una coherencia y concordancia en lo que escribimos. Es cierto que siempre se debe profundizar y analizar detalladamente los planteamientos del autor, pero este no es un ser todopoderoso para dejar por sentado que todo lo que escribe está bien escrito.
De eso se trata exactamente, de interpretar. Algunas interpretaciones pueden ser buenas, algunas malas, algunas pueden coincidir exactamente con lo que el autor quiso expresar o pensó al momento de escribir, algunas todo lo contrario, pero el hecho de encontrar un sentido y hallar respuestas a un interrogante es mas que suficiente para sentirse orgulloso de una lectura, e incluso, puede convertirse en un impresionante hallazgo personal por el hecho de dar una interpretación diferente a la que todos comparten sobre determinado libro.
Queda un interrogante (y no se a quién le corresponde dar respuesta): ¿Qué quiere decir Estanislao Zuleta cuando se refiere a un libro serio? ¿Sea cuál sea la temática, no todo libro es un trabajo serio de cualquier escritor?
Texto de referencia:
"Sobre la lectura" de Estanislao Zuleta
Los dos enlaces vía: Grupo de Pensamiento Crítico Latinoamericano
1 comentarios:
No cabe duda, eres un pésimo escritor
Publicar un comentario