viernes 18 de abril de 2008

Sin definición no hay claridad, sin claridad seguiremos perdidos

El desarrollo desde la perspectiva de la Comunicación

Por
Jorge Andrés Echeverry Mejía



Si de entrada se pudiera responder qué es el desarrollo ya habría un gran punto de partida para el ejercicio de los comunicadores y otros profesionales que se interesan en el tema. Sin embargo, aún hoy no hay una gran ruta orientadora al respecto. Unos dicen que el desarrollo es algo y otros difieren y proponen desde otros puntos de vista. Cabe entonces la pregunta: ¿comunicación para cuál desarrollo?

Carmen Victoria Restrepo en el texto que se titula con la pregunta anteriormente planteada habla de la necesidad de una integración de contenidos, de una articulación de conceptos que nos lleve a relaciones de estudio y de aproximación a la realidad que se quiere transformar.

"Dado su carácter indivisible, el esfuerzo del desarrollo debe conducirse mediante una acción de conjunto en todos los frentes, de tal forma que se dé entre éstos una relación de interdependencia. El desarrollo requiere unidad e integración de aportes interdisciplinarios".


Esa interdisciplinariedad aún en la actualidad es un ideal que conservan muchos estudiosos que incluso avanzan en este sentido y plantean la transdisciplinariedad para darle más peso a lo tratado. Sin embargo, hay que tener en cuenta que al hablar de desarrollo no sólo se hace desde la teorización; ese es uno de los enormes problemas que cometen quienes creen que desde su escritorio cambiarán el mundo. El desarrollo exige un discurso que parta de la libertad, de la posibilidad de fomentar cambios mentales que modifiquen hábitos sociales y culturales.

Es al hablar de discurso donde aparece la comunicación como punto de apoyo esencial ya que la cultura se forma y fortalece en el lenguaje y éste parte de las interacciones cotidianas donde los flujos de información pueden incidir en la manera en que se toma posición con respecto a algo en particular.

Al hablar de lo cotidiano no significa que haya una remisión exclusiva a los espacios informales de interacción, sino que también se incluye el papel de las instituciones, de los medios, los canales y las comunidades a las que se quiere llegar. La manera de alcanzar esas instancias no sería simplemente transmitiendo información, sino trabajando con el apoyo de la educación para la socialización. No obstante, la educación no es la única vía para llegar al desarrollo, es posible ver que la clase dirigente de nuestro país a pesar de contar con buen nivel de educación formal no trabaja por la construcción social y el fortalecimiento cultural sino por el control del poder, esto crea ciertas desventajas pues mientras unos pelean y se reparten un gobierno, las condiciones influyen y aparece un pueblo como el nuestro que no tiene cultura democrática para la participación, es más, no tiene cultura política porque se ha creado un ambiente lleno de interpretaciones hostiles que llevan a promover lo contestatario en vez de lo argumentativo.

La participación es el principio básico para generar esas culturas, pero esto se cumple sólo si esa participación es activa, si ella es producto de un cuestionamiento por el entorno o por el contexto de manera que se sume a un esfuerzo común donde la capacidad sea tan amplia que pueda ayudar a dar forma a cambios significativos a través de la conciencia crítica y del compromiso en una causa definida. Igualmente, de nada serviría tener clara la causa y quiénes pueden intervenir sin tener en cuenta que para actuar hay que tener confianza en lo que uno cree y hace y en lo que otros pueden aportar a la construcción de una sola fuerza de acción.

Cuando se habla de unión, de cooperación, de trabajo en pro de la calidad de vida todo suena muy bonito, sin embargo, hay que tener claro que el incremento de la calidad de vida no debe tomarse apresuradamente como para seguir usándolo como cliché. Tal como dice Max Neef en “Desarrollo a escala Humana”, “la calidad de vida está determinada por las posibilidades reales que las personas tienen de satisfacer o actualizar adecuadamente sus necesidades humanas fundamentales”; y para esto hay que entrar a detallar lo que son necesidades y satisfactores de esas necesidades. Esos y otros conceptos es importante manejarlos para poder acercarse a los planteamientos de la comunicación-desarrollo. Asuntos que parecen obvios pero que marcan la diferencia en interpretación son parte de un aporte que la comunicación puede ofrecer al desarrollo pues la claridad es una meta necesaria; por ejemplo, al hablar de proyectos es adecuado decir que éstos se logran y los impactos se generan; que una comunidad está desarrollada cuando puede responder de forma autónoma; que lo económico se refiere a la calidad de vida mientras que lo financiero hace referencia al dinero.

Podría decirse entonces que Max Neef, en “Pensamiento integrador sobre desarrollo social”, debería referirse más a las implicaciones de lo financiero, a los proyectos acelerados de crecimiento y no a la economía como tal, pues la base original de ésta se supone debe estar orientada hacia el desarrollo, hacia la capacidad de estudiar fenómenos y oportunidades desde un punto de vista cualitativo; lo contrario se refiere a la carrera financiera –una real carrera en términos de rapidez desbordada- que se dedica al crecimiento y parte de una concepción vegetativa donde lo que importa es ganar sin medir las consecuencias.

Retomando la participación, un punto importante es el de la autonomía, porque se relaciona con la intervención y lleva a considerar varios aspectos, como que la comunidad debe promover su propio cambio y no esperar a que otros lo hagan; grupos sociales proactivos tienen mayores posibilidades y una ruta más clara para alcanzar sus objetivos.

A parte de lo que pueda significar la temática, es real que en Colombia no se hace visibilización formal de proyectos de desarrollo, uno de los factores que influyen en esto es que no se dispone de suficientes profesionales para viabilizarlos. En esa medida, al hablar de profesiones se trata las relaciones de complementariedad para apuntarle a una construcción más completa y efectiva. Ahí el comunicador entraría a apoyar estrategias para vincular a los profesionales, para nadie es un secreto que incluso el trabajo a pequeña escala es realizado por profesionales del mismo campo viendo a otros como extraños, sin embargo, el comunicador debe fomentar espacios de encuentro donde haya una verdadera retroalimentación para que todas las vías estén encaminadas a objetivos comunes.

Asegurando esa complementariedad profesional puede partirse de buenas ideas para entrar en contacto con la comunidad, con personas que a pesar de no haber pasado por claustros universitarios tienen el poder de cambiar sus propias historias; es ahí donde los profesionales pueden detectar líderes entregados a una idea de participación y preocupados por la inclusión, la equidad y los procesos de construcción de tejidos sociales para implementar proyectos que beneficien y permitan más que el crecimiento, el desarrollo y aspectos como el económico visto, como se planteaba antes, con una visión social implícita y no como un interés de productividad desbordaba orientada a la acumulación de capital.

Enfrentarse a las realidades en un impacto muy fuerte, hay que considerar factores que hasta ahora son inmóviles, aquellos que Max Neef llama dogmas y se refieren al crecimiento económico, al libre comercio y a la globalización; ésta última considerada no desde el acostumbrado punto de vista satisfactorio promovido por los dos factores anteriores sino como el traspaso de fronteras no sólo territoriales sino culturales. Puede que una cultura se nutra de otra y pueda tener beneficios, sin embargo no se calculan las consecuencias; más que traspaso es una irrupción pues en los términos actuales donde rige una súper potencia sobre el orden mundial las cosas tienden a inclinar la balanza y a generar inequidad, no sólo desde la distribución de la riqueza, sino desde la transformación de hábitos, de costumbres a las que se adaptan nuevos satisfactores y donde se crean carencias que antes no existían.

La discusión debe seguir, el propósito no debe ser de adaptación sino de transformación, de generar condiciones aptas para el desarrollo, visto desde una perspectiva humana; en ese sentido, la comunicación tiene una gran responsabilidad y un buen campo de acción pues a través de la promoción de la participación activa, acompañada de crítica sana, se puede formar conciencia crítica a partir de consideraciones diferentes, adecuadas a la complejidad del lenguaje y por lo tanto al manejo de mensajes para cada cultura. En ese sentido, la política puede actuar como elemento de apoyo al considerar el papel del estado más allá de sus funciones representativas.

Tal como lo dice Adalid Contreras en su texto “Comunicación-Desarrollo para <otro occidente>”:

"No es posible construir desarrollo sin una intervención activa del Estado en la promoción y definición de los procesos de comunicación. Seguir dejando el juego de la comunicación a la libre oferta y demanda, equivale a validar un sistema desigual signado por la concentración de la propiedad, la ligereza de las programaciones, y el incentivo de producciones sensacionalistas que trabajan por consumidores y no por ciudadanos".


Vale la pena agregar que no es posible construir desarrollo sin pensarlo primero, sin llegar a acuerdos conceptuales en el ámbito profesional y socio-cultural para no estar dispersos y poder tener una fuerza de cambio bien enfocada, no es lo mismo un discurso desarticulado que uno común, se sabe de la dificultad para llegar a acuerdos, pero he ahí el reto.



BIBLIOGRAFÍA:


CONTRERAS, Adalid. Comunicación-desarrollo para “otro occidente”

MAX-NEEF, Manfred. Desarrollo a escala humana [Extracto de una conferencia]

MAX-NEEF, Manfred. Pensamiento integrador sobre desarrollo social.

RESTREPO, Carmen Victoria. ¿Comunicación para cuál desarrollo?




2 comentarios:

sondelaloma dijo...

Que hariamos sin la comunicaciòn? Creo que son fundamentales en el medio.Buen blog,espero que sigamos en contacto.

Admin.C dijo...

Sin la comunicación no habría comunidad,sociedad, cultura... la comunicación sale de una relación de signos, significados para dar origen al lenguaje, que apoyado en la interacción hace de las suyas y forma contenidos, contextos.

Además de pensar en la comunicación hay que pensar en la Gestión de la Comunicación. Cómo aprovecharla para cumplir los objetivos deseados, para transmitir mensajes de manera adecuada, para generar cambios...

Gracias por la visita