domingo 12 de abril de 2009

Antioquia en palabras

Un importante diario de Medellín habla en su editorial del 12 de abril de 2009 de la deuda que tiene Antioquia con el desarrollo. Es una reflexión muy elocuente porque reclama intervención, estrategias para sacar adelante iniciativas para impulsar al Departamento y superar así la situación evidente de miseria y dificultades, sobre todo en los territorios más alejados de la capital.

Tal editorial habla de una encuesta sobre la calidad de vida, realizada por tres organizaciones: la Alcaldía de Medellín, el Área Metropolitana y la Gobernación de Antioquia. Un instrumento considerado esencial para la creación de políticas públicas. Así habla el periódico y muchos que se valen de palabras tan habituales como: desarrollo, políticas públicas, bienestar, bien común, calidad de vida, equidad, inclusión, integridad, productividad, competitividad, equilibrio; entre muchas otras que sirven de escudo lingüístico, que ni siquiera clasifican en la retórica sino en la falacia más descarada.

“Los indicadores evidencian…” que tenemos que mantenernos amparados en datos de organizaciones con cierta credibilidad para poder asumir que vivimos en condiciones difíciles y que nos hacemos los ciegos con ciertas problemáticas con tal de mostrar el lado favorable para que el orgullo regional siga vigente.

“Uno de los indicadores que nos sirven para mostrar estas asimetrías es la educación superior” porque los jóvenes se siguen trasladando a los grandes centros urbanos en búsqueda de preparación, eso teniendo en cuenta los que deciden seguir estudiando, porque otros no consideran importante y necesario mantenerse en las aulas mientras ven a sus familias pasando necesidades o simplemente porque quieren tener sus ingresos y la educación no la ven desde una dimensión importante en sus vidas. Esto último podría ser un rasgo cultural propio de quien sigue los pasos de la tradición: nace, crece, estudia un poco, se endeuda, se casa o vive con alguien, se reproduce, intenta reflexionar y muere.

“No es admisible que las dos regiones más ricas y con mayor potencial del departamento, Urabá y Bajo Cauca, tengan dos de las cifras más bajas en el indicador de condiciones de vida”, así como tampoco es admisible que uno diga que “esto debe cambiar” teniendo sólo disposición de palabra pero no de actos. “La dirigencia de estas regiones debe revisar con profundidad qué está pasando con los cientos de miles de millones de pesos que generan año tras año y por qué esto no se ha traducido en equidad, inclusión y calidad de vida para sus habitantes”. Y no sólo la dirigencia, la gente del común debe preocuparse por lo que pasa, para algo paga impuestos, ¿vamos a seguir entonces en modelos representativos toda la vida?; los medios de comunicación (como los periódicos) en lugar de estar exigiendo resultados bellos deberían meterse en la realidad, hacer periodismo investigativo, contribuir a la transformación y no sólo quedarse mirando desde los escritorios.

“Nos falta buena parte de la tarea en desarrollo económico, productividad y competitividad en las regiones”. Nos falta sinceridad y compromiso real. No es admisible, como dirían ciertas editoriales, que el “potencial” y los “planteamientos válidos” que se hacen desde espacios como el PLANEA (Plan Estratégico de Antioquia) se dejen a la deriva. No es admisible que un periódico se “preocupe” por la situación actual y que ni siquiera se comprometa con los “espacios” que menciona. ¿Dónde está el PLANEA?, ¿acaso lo dejaron morir los dirigentes, las organizaciones, esos que reclaman resultados, propuestas que no están dispuestos a apoyar o que si lo hacen resulta ser de palabra?

Si siguen siendo válidos los planteamientos, por qué no se mencionan, por qué no se habla del “Mapa del desarrollo” como propuesta novedosa que se estaba desarrollando para re-conocer el territorio antioqueño, para salir del esquema mental de subregiones y mirar las potencialidades que parten de la heterogeneidad de las comunidades, de las condiciones ambientales, las vocaciones económicas, las identidades culturales…

Es difícil entender un medio de comunicación que no media, que sólo observa y no actúa, que pide cambio pero sin ser parte de él.


Vea el artículo en mención

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1 comentarios:

Camilo Arango Bedoya dijo...

Siendo consecuente con lo que decís en el último párrafo, eliminaría lo de "importante" en el primero.

El desarrollo es un tema muy complicado para que sea comprendido y reclamado por las clases bajas; es un comodín para las clases medias que se atreven a insertarlo en sus retóricas profesionales; y para las clases altas, es un auxilio discursivo para lograr sus propios intereses.

Desarrollo aquí... difícil, difícil cuando ni siquiera existe compromiso entre los grandes directivos que deberían estar trabajando en organismos como el PLANEA.